AQUELLA MAÑANA…UN GRAN CUENTO

Ya hacía quince años de la muerte de mi padre. No me entusiasmaba recordar aquel día; aquel uno de abril en el que vivía en un cuento de hadas donde tenía a mis padres para mi sola, para mi sola y para nadie más. Mi padre era el mejor padre del mundo. Me encantaba su forma de prepararme el desayuno, los huevos fritos y los macarrones con tomate…

Aquella mañana hacía mucho calor y me puse mi camiseta nueva de tirantes. Era sábado y, como siempre yo fui la primera en levantarme. Mi madre era muy dormilona y mi padre se despertaba cuando sonaba su despertador (una hora más tarde que el mío). Así que durante una hora podía sentirme la reina de la casa: leyendo, viendo la televisión, preparándome tostadas con mermelada… Me sentía tan afortunada por ser hija única y no tener que compartir a mis padres con ningún pequeñajo mocoso e insolente…

Muchas cosas se me pasaron por la cabeza aquella mañana: podría jugar a las muñecas, hacer dibujos de brujas, despertar a mis padres con un susto… (bueno la última la descarté, pues si no me echarían una buena regañina). Pero no, ese día me apetecía jugar a detectives, así que empecé por fijarme como dormían mis padres; si tenían pesadillas o decían palabras en alto sin darse cuenta, si eran sonámbulos…Cogí la libreta naranja que mi abuela me había regalado por mi cumpleaños, no había escrito ni una sola palabra y me hacía ilusión estrenarla. Pensé que lo primero que podía apuntar sobre mi investigación en la habitación de mis padres sería si duermen destapados o abrigados hasta las orejas.

Entré en su cuarto sigilosamente, pues no quería que se despertasen. Lo único que sabía de toda la investigación era que mi padre roncaba mucho y que por eso la semana pasada mi madre y yo tuvimos que ir a la farmacia a comprar tapones para los oídos. Pero esa mañana no, en ese momento mi padre no roncaba y ni siquiera se le oía la respiración. Al parecerme extraño (ya que mi madre me había dicho que nunca paraba de roncar) me acerqué a él y, para meterme más en mi personaje de detective hice una cosa que aprendí en una serie de médicos. Quizá no lo debí hacer, ni siquiera pensarlo, pero aun así lo hice. Le puse la mano en el corazón y no noté sus latidos. Pensé que la había colocado mal y la puse de nuevo, esta vez en la vena del cuello. Nada. Tampoco dio resultado. Me empecé a asustar y tuve que despertar a mi madre por miedo a que mi padre estuviera enfermo. Ella le puso la mano en el corazón. Seguidamente gritó. Estuvo a punto de desmayarse, pero por suerte no lo hizo.

Hoy es uno de abril. Visitaré a mi madre y comeré con ella. Será un día especial en el que recordaremos a mi padre. Solo ella y yo, solo ella y yo…
MARÍA S.

Una respuesta a AQUELLA MAÑANA…UN GRAN CUENTO

  1. maria v dice:

    maria, está genial te ha salido muy bien. cuando lo vi me imagine que de mayor serías escritora.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: