MIS RECUERDOS (cuento)

LÉELO, ES IMPRESIONANTE.

Llamaron al teléfono; dejé mi bolígrafo y fui al pasillo a toda prisa para cogerlo. Un toque más y…

 

 -Siempre me pasa lo mismo-  me dije.

 

Volví a mi habitación y  seguí escribiendo. Muchos recuerdos se me pasaban por la cabeza, pero no eran adecuados para redactarlos en mi nuevo libro. Decidí “escarbar” en mi pasado que, con el transcurso de los años intentaba olvidar.

 

Hace unos meses se me ocurrió realizar un libro sobre mí, pero no era exactamente mi biografía, porque no empleaba mi nombre; sino el de Héctor. Desde muy pequeño me gustaba ese nombre y, se lo puse al protagonista de mi mejor libro, digamos que, lo tenía reservado. No le diré a nadie que esto es un caso real, pero creo que vosotros tenéis que saber todo lo que pasó hace tiempo y lo que escribiré en mi libro; si queréis continuar leyendo…

 

           Salí a correr un frío día de invierno, ya casi estaba anocheciendo y prácticamente no se veía nada   menos las farolas y algún que otro coche que acababa de venir de fuera de la ciudad.

Ya me estaba empezando a cansar y, de hecho, estaba volviendo a casa. Oí que alguien me llamaba con un silbido. De lejos, parecía un extranjero  que se había perdido. Decidí ayudarlo pero cuando me acerqué un poco más, me golpearon por la espalda y me dejaron inconsciente. Durante tres semanas estuve ingresado  en el hospital. Yo no podía hablar y apenas me despertaba y me movía, nadie sabía quién era. Los médicos estuvieron a punto de llamar a la policía por no llevar la  documentación. Por eso, en cuanto me recuperé, les expliqué que me habían robado y no tenía ni un solo céntimo en el bolsillo.

Pero los médicos ni la policía me creyeron y, por no tener documentación, tuve que ir a un juicio. No había ningún testigo del delito y, como los agentes no encontraron a los ladrones, me condenaron a pasar en la cárcel tres años.

Allí no mejoraron las cosas, pues todos eran delincuentes y,aunque parezca mentira, creían que yo era uno de esos policías que se infiltraban en las celdas para ver si alguien incumplía con las normas. Una noche, aquellos quebrantahuesos matones se reunieron para pegarme una paliza. Ni siquiera me defendí, porque a mí no me gustaba la violencia y fue entonces cuando se dieron cuenta de que, al no pelear, no era un policía. Pero era demasiado tarde y, por segunda vez, quedé inmóvil. Esta vez el golpe fue más grave y los médicos me dijeron que ya no podía andar, que no podía correr, que jamás subiría unas escaleras…me dijeron que padecía una paraplejia. Echaba de menos mis piernas.

 

La gente no aprecia lo que tiene hasta que no lo pierde y, quizás por eso tendemos a echar de menos. A mí me gustaría volver a tener mis piernas, y a ser una persona normal. Por eso, disfruta de lo que tienes porque no siempre te durará. 

                                                                              MARIA S. M.

 

2 respuestas a MIS RECUERDOS (cuento)

  1. Leyre ruíz dice:

    María , es precioso.¡Podrías ser escritora! Hombre no, que vas a ser música, ¿no?.
    ¡Je, je, je,…!

  2. SILVIA dice:

    Leyre tiene razón,es precioso.

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